Martes, Noviembre 29, 2022

¿Producir alimentos sanos sin contaminar ni degradar recursos naturales?

Las pérdidas se refieren a la disminución de la masa disponible de alimentos para el consumo humano en las fases de producción, post-cosecha, almacenamiento y transporte. El desperdicio de alimentos se refiere a las pérdidas derivadas de la decisión de desechar los alimentos que todavía tienen valor y se asocia principalmente con el comportamiento de los vendedores mayoristas y minoristas, servicios de venta de comida y consumidores. Las pérdidas se refieren a la disminución de la masa disponible de alimentos para el consumo humano en las fases de producción, post-cosecha, almacenamiento y transporte. El desperdicio de alimentos se refiere a las pérdidas derivadas de la decisión de desechar los alimentos que todavía tienen valor y se asocia principalmente con el comportamiento de los vendedores mayoristas y minoristas, servicios de venta de comida y consumidores.

Con los alimentos que se pierden en la región (América latina y el Caribe) sólo a nivel de la venta al detalle –es decir en supermercados, ferias libres, almacenes y demás puestos de venta retail– se podría alimentar a más de 30 millones de personas, es decir, al 64% de quienes sufren hambre en la región.

La manera en que se producen los alimentos y se utilizan los recursos naturales pueden contribuir a crear un futuro favorable al clima en el que las personas y la naturaleza puedan coexistir y prosperar. Ello es importante no solo porque los sistemas alimentarios se ven afectados por fenómenos climáticos, sino también porque los propios sistemas alimentarios repercuten en el estado del medio ambiente y son un factor que contribuye al cambio climático. En el marco de este empeño ocupan un lugar central las prioridades centradas en la protección de la naturaleza, la gestión sostenible de los sistemas existentes de producción y suministro de alimentos y la restauración y rehabilitación de los entornos naturales. Esta labor encaminada a la sostenibilidad también fortalecerá la resiliencia ante las perturbaciones climáticas para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición.

Deberá disponerse de políticas económicas y sociales, legislación y estructuras de gobernanza con suficiente antelación a las desaceleraciones y debilitamientos de la economía a fin de contrarrestar los efectos de los ciclos económicos adversos cuando se presenten y mantener el acceso a los alimentos nutritivos, en particular para los grupos de población más vulnerables, como las mujeres y los niños. De forma inmediata, ello debe incluir mecanismos de protección social y servicios de atención primaria de salud.

Vicente Guerrero, Tlaxcala, México

Para aumentar la disponibilidad de alimentos inocuos y nutritivos y reducir su costo, se precisan intervenciones a lo largo de las cadenas de suministro de alimentos, principalmente como medio de incrementar la asequibilidad de las dietas saludables. Ello exige un conjunto coherente de políticas, inversiones y leyes desde la producción hasta el consumo para obtener aumentos de la eficiencia y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos a fin de contribuir al logro de estos objetivos.

El empoderamiento de los grupos de población pobres y vulnerables (que a menudo son pequeños agricultores con acceso limitado a los recursos o habitantes de lugares remotos) y de las mujeres, los niños y los jóvenes (que de otro modo podrían quedar excluidos) representan una palanca esencial para impulsar el cambio transformador. Las medidas de empoderamiento comprenden la ampliación del acceso a los recursos productivos, incluido el acceso a recursos naturales, insumos agrícolas y tecnología, recursos financieros y conocimientos y educación. Otras medidas de este tipo se refieren al fortalecimiento de las competencias organizativas y, algo que reviste especial importancia, al acceso a la tecnología digital y la comunicación.

La modificación de los hábitos alimentarios ha tenido efectos positivos y negativos en la salud humana y el medio ambiente. En función del contexto específico de cada país y de los hábitos de consumo imperantes, son necesarias políticas, leyes e inversiones para crear entornos alimentarios más saludables y empoderar a los consumidores a fin de promover hábitos que favorezcan una alimentación nutritiva, saludable e inocua, y que tengan menor repercusión negativa en el medio ambiente.

¿Qué podemos hacer para reducir los efectos negativos de producir alimentos sanos?

En el campo: Para la producción de granos básicos como maíz, sorgo, soya, trigo, avena, triticale, frijol, haba, el sistema de Agricultura de Conservación aporta grandes beneficios que reducen la degradación del suelo con las consecuencias de la pérdida de este recurso natural y pérdida de su fertilidad. Después de un diagnóstico de las unidades de producción, es posible disminuir o evitar por completo el movimiento del suelo con implementos de labranza del suelo, conservar en la superficie del suelo la mayor cantidad posible y darle un manejo para su adecuada descomposición y transformación, el rastrojo es un elemento importante en este sistema de producción, también realizar rotación de cultivos o fomentar la biodiversidad de cultivos en un sistema de producción permite equilibrar condiciones que fuera de control se transforman en situaciones extremas en el control de malezas, plagas y enfermedades, además de disminuir la disponibilidad de nutrientes para las plantas. Aplicando estos principios básicos de la agricultura de conservación reducimos e incluso podemos eliminar la degradación de los suelos y fomentamos el máximo aprovechamiento de la humedad en los suelos, así como, favorecemos la micro, meso y macro fauna permanentemente. Con estas buenas prácticas agrícolas es posible aumentar gradualmente los rendimientos por hectárea y alcanzar rentabilidad que superan hasta el 20% en la reducción comparado con los costos de sistemas tradicionales de producción. Sólo la labranza del suelo representa un 40% del total del costo de producción en los sistemas tradicionales, mientras que en los sistemas de Agricultura de Conservación en la mayoría de los casos se eliminan al 100% las prácticas de labranza del suelo. Consejo importante, esta propuesta, como toda innovación será exitosa para aquellos agricultores que hagan alianza con los profesionistas del sector agropecuario para seguir la fórmula donde se necesita que el técnico sea mas agricultor y el agricultor sea más técnico en su unidad de producción.

Cosecha de maíz Tlaltenango, Puebla, México.

Los planes de nutrición que se proponen actualmente en la producción de alimentos desde el campo, tienen la gran opción de decidir donde tomar o crear las fuentes de nutrientes y las enmiendas que se decidan utilizar para mejorar las condiciones del suelo y las fuentes de nutrientes para la sana y eficaz producción. Producir fuentes de nutrientes en estado líquido es una buena opción, la producción artesanal de Biol mineralizado es una gran opción, considerando que el 90% de los ingredientes se pueden obtener del mismo medio que nos rodea en campo logrando así un insumo de costo bajo comparado con las fuentes de nutrientes sintéticas de alto costo de adquisición.

El bocashi o materia orgánica fermentada es otra fuente de nutrientes de bajo costo y de alta calidad para la producción de alimentos en campo. Actualmente el Biol mineralizado y el Bicashi son dos fuentes de nutrientes y mejoradores del suelo que están dominando y perfeccionando los agricultores que los producen y usan en sus sistemas de producción. Ambos insumos junto con los Biopreprados con uso insecticida y fungicida reducen drásticamente los costos de producción y su impacto es muy reducido en la biodiversidad y los recursos naturales. Nuevamente insisto que el éxito en las innovaciones depende en gran medida de la fórmula agricultor – técnico trabajando en equipo.

Aplicación de Biol artesanal mineralizado, San Pedro Cholula, Puebla, México.

Producir monocultivos no siempre es mejor, se obtienen grandes beneficios en condiciones donde los agricultores dominan innovaciones que le permitan adoptar y mejorar sistemas de producción biodiversos y de rentabilidad compartida como por ejemplo MIAF (Milpa intercalada con árboles frutales) estableciendo cultivos diversos en curvas de nivel, cultivos intercalados, cultivos asociados y cultivos emergentes de doble propósito incluso en condiciones de temporal o humedad residual. Conservación de suelos, aumento en la fertilidad de los suelos, mejor aprovechamiento de la humedad, eliminar la degradación de suelos, reciclar con eficacia, sistemas sostenibles de producción, cosechar alimentos sanos y mas nutritivos, alcanzar la resiliencia en la agricultura son algunos de los grandes beneficios de tomar la decisión de hacer la diferencia y dejar las malas tradiciones que se convierten en fuertes paradigmas para los actores del sector agropecuario, principalmente los agricultores y los profesionistas del campo.

Ejemplos en México tenemos muchos a seguir, pero México es un gran país en toda la extensión de la palabra, no sólo por su riqueza y biodiversidad, también en tamaño y población con costumbres muy arraigadas que debemos superar.

Asociación de maíz nativo, frijol ayocote y calabaza, Nealtican, Puebla, México.

Y si de superar hablamos existen dos grandes retos que debemos superar: La individualidad y la falta de organización de los agricultores y los profesionistas del campo. Estos temas merecen la publicación de un artículo más adelante solo sobre estos dos temas.

¿Qué podemos hacer Desde el Hogar? Principalmente nunca olvidar que nuestros orígenes son el campo, somos generaciones que venimos de sangre de agricultores, campesinos o avecindados como quieran llamarle, en algún momento dejamos de producir nuestros propios alimentos en cada hogar de México. La comodidad del sistema económico fue determinante para olvidar  los grandes beneficios de producir nuestros propios alimentos, por la opción de adquirirlos en los centros de comercialización, incluso la tortilla base de nuestra alimentación no se elabora ya en los hogares mexicanos en su mayoría, ahora es cómodo adquirir las tortilla en donde se elabora en maquinas y se distribuyen además hasta la puerta de los hogares o tiendas de las comunidades para su venta (existen lugares en México donde las hortalizas, legumbres y frutos se venden en vehículos que las distribuyen desde Centrales de Abasto o Mercados Regionales. Por supuesto que estos alimentos no son de la mejor calidad nutricional.

Entonces propongo que retomemos nuestros orígenes y pongamos en acción la producción de nuestros propios alimentos en los patios, solares, jardines, techos, recipientes reciclados ya sea colgados o acomodados en ventanas y balcones. No duden en hacerlo y lo más increíble es que volveremos a retomar la experiencia de producir al menos la mayor parte de nuestros alimentos reciclando y bonificándonos con un mejor estado mental y físico para los integrantes de una familia colaborativa trabajando en equipo. Un beneficio adicional es procesar y conservar el excedente de lo que producimos desde nuestro hogar, esto representará la oportunidad de un ingreso adicional o la posibilidad de volver al “trueque” que muchas ventajas representaron para las familias mexicanas. En México existen muchas tierras desperdiciadas y actualmente representan focos de contaminación, abandono y refugio de asaltantes, si tan sólo se aplicara las leyes y se otorgara certeza para las personas propietarias de estas tierras, sería posible los huertos urbanos comunitarios que representarían paisajes mas agradables y lugares sanos de convivencia y trabajo comunitario donde se reciclaría con eficacia los desechos urbanos y se cosecharan alimentos sanos para las comunidades que se organizaran en la producción de alimentos. Aún sin aplicar las leyes ni la intervención de la administración pública, sólo es cuestión de decidirlos los ciudadanos organizados para este fin, sin depender de la decisión de un servidor público o de personas negativas que sólo esperan ayuda oficial para hacer posible las acciones ciudadanas.

Huerto en techo, Cuautlancingo, Puebla, 0México

Los beneficios de la agricultura urbana son muchos, principalmente la solución para la seguridad alimentaria, reducir la contaminación al evitar su manipulación por los sistemas de recolección urbana, ser una fuente de ingresos importantes para cada familia, mejorar la salud física y mental de las personas, ser una buena opción para proteger a la niñez y juventud de la delincuencia y malas compañías, ser una buena opción para los adultos mayores manteniendo su salud física y mental productiva.

Manos a la obra y hagamos acciones que fomenten desde la posición que cada uno tenga en la sociedad, iniciemos una verdadera revolución agrícola y transformación de la sociedad para beneficio propio y de las generaciones futuras por un mejor mundo.

** Promotor de sistemas sustentables de producción sostenible de alimentos.